Menú

TO KILL A MOCKINGBIRD en el Wyndham’s Theatre

Stuart King 1 julio 2026 a las 14:05

El clásico de la literatura estadounidense que Harper Lee escribió a finales de los años cincuenta ha tenido versión cinematográfica y varias adaptaciones teatrales, entre ellas esta firmada por Aaron Sorkin, muy elogiada y con distintos actores en el papel central de Atticus Finch, el abogado íntegro de un pueblo pequeño. En esta temporada en el Wyndham’s, el testigo lo recoge Richard Coyle.

El reparto de To Kill A Mockingbird. Foto de Johan PerssonEl reparto de To Kill A Mockingbird. Foto de Johan Persson.

Lo primero: la trama es la que ya conocen millones de lectores y se centra sobre todo en la segunda mitad de la novela. Durante la Gran Depresión, en el pequeño pueblo de Maycomb (Alabama), Tom Robinson (Aaron Shosanya), un padre de familia negro, trabajador y honesto, es acusado de violar a Mayella (Evie Hargreaves), una joven blanca hija de Bob Ewell (Oscar Pearce), un alcohólico violento. Pese a que Finch presenta pruebas abrumadoras de su inocencia y pese a un juez comprensivo (Stephen Boxer), el jurado, íntegramente blanco, lo condena después de que Robinson declare bajo juramento que accedía casi a diario a hacer gratis las tareas que Mayella le pedía porque sentía lástima por ella. Que un hombre negro pudiera compadecerse de la situación de una mujer blanca es lo inasumible que sella la condena, por un delito capital jamás probado.

Alrededor de Atticus, aprendiendo de su ejemplo a crecer con rectitud y bondad, están su hija Scout (Anna Munden), que ejerce de narradora principal, y su hijo Jem (Gabriel Scott). En verano se les une el primo Dill Harris (Dylan Malyn), un chico nervioso y desbordante al que sus padres han dejado a su aire y que se inventa un padre ideal al que nunca ha conocido.

En lugar de presentar el juicio como una única escena, la escenografía va y viene entre el porche de Finch —donde ordena sus ideas y conversa, entre otros, con su ama de llaves Calpurnia (una Andrea Levy excelente en la contención)— y la sala del tribunal, con el estrado de los testigos en el centro. Clave en la estrategia de la acusación es Horace Gilmer (Richard Dempsey), que acosa a Tom con agresividad y desprecio, llamándolo una y otra vez «Boy».

El conjunto funciona como una reflexión sobre la fractura entre el Norte vencedor y los estados sureños derrotados, y sobre el resentimiento que dejó la abolición de la esclavitud, que para muchos blancos había significado mano de obra gratuita y condición de terratenientes. En la era del #BlackLivesMatter, TO KILL A MOCKINGBIRD sigue siendo un recordatorio saludable de los errores del pasado y de cuánto queda por mejorar para que el sueño americano de «la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad» signifique algo para TODOS los ciudadanos.

La producción continúa en el Wyndham’s Theatre hasta el 12 de septiembre y dura algo menos de tres horas, intermedio incluido.

To Kill A Mockingbird en Londres

Últimas noticias