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SINATRA en el Aldwych Theatre

Stuart King 22 agosto 2026 a las 09:26

Frank Sinatra: el hombre, el mito, la leyenda. Si el icono no hubiera sido tan cabezota como sus padres italianos, orgullosamente emigrantes, quizá se habría dejado convencer para adoptar el nombre artístico de «Frank Satin». Creo que todos coincidimos en que se libró por poco.

El elenco de Sinatra en el Aldwych TheatreEl elenco de Sinatra en el Aldwych Theatre

Escrito por Joe DiPietro y recién estrenado en el Aldwych, SINATRA es un musical biográfico que sigue los pasos de éxitos de larga vida como Tina y Beautiful —dedicados respectivamente a la vida, la carrera y la música de Tina Turner y Carole King— representados en el mismo teatro. Ahora le toca al hijo más famoso de Nueva Jersey, presentado sin concesiones, en un montaje que recoge más de veinte canciones de su etapa swing, del periodo de las bobbysoxers y de sus años en Capitol Records.

En lo narrativo, el vibrante espectáculo recorre hitos e influencias: la relación de Frank con su madre Dolly y con su paciente primera esposa, Nancy; los romances con Lana Turner, entre otras; el matrimonio con Ava Gardner; los años en la MGM; su relación a veces volátil con los cronistas de sociedad de la época; sus vínculos con la mafia; la caída de su carrera y la extraordinaria remontada tras ganar el Óscar al mejor actor de reparto en 1954 por su soldado Angelo Maggio, un papel hecho a su medida en el gran éxito del año, «De aquí a la eternidad».

Dirigido y coreografiado por Kathleen Marshall, SINATRA mantiene un ritmo vivo desde el principio, con Joel Harper-Jackson en el papel protagonista prácticamente siempre en escena (salvo algún cambio de vestuario), en una producción que arranca con un número apoteósico en The Paramount de Nueva York. Los fans de Ol’ Blue Eyes notarán enseguida la semejanza de timbre, la fluidez del fraseo y ese estilo canalla. A mí me pareció que su voz, habitualmente de tenor rock, sufría un pelín en los graves más roncos del timbre de Sinatra; por lo demás, fue una interpretación segura y de gran encanto, al margen del carácter notoriamente irascible del gran hombre y de su mujeriego en serie, que el espectáculo no disimula en absoluto.

En lo técnico, Peter McKintosh ha sorteado las limitaciones del espacio entre bastidores del Aldwych con abundantes proyecciones y elementos escénicos suspendidos. El vestuario de Jon Morrell evoca con acierto varias décadas y hay diseños de proyección gráfica deslumbrantes de Akhila Krishnan. Los arreglos y las orquestaciones corren a cargo de Larry Blank, Gareth Valentine e Ian Eisendrath, con Dave Rose en el podio, donde puede emular al extraordinario director de big band Nelson Riddle.

La única pega de una velada por lo demás estupenda: en la mesa de sonido se comete el error habitual de subir el volumen en los números a tres voces, lo que obliga a los intérpretes a competir entre sí y con la banda. Cuando el estruendo activa sin querer los audífonos del público de más edad, uno sabe que se ha pasado. Es innecesario y ojalá se ajuste a los niveles más cómodos del resto de la función.

Dicho esto, qué gran noche de teatro musical clásico. Nuestro chico malo de Hoboken fue un músico extraordinario, una personalidad llena de defectos y una influencia increíble en la música popular. Al final fue un ser humano que dio placer a millones de personas y, como apunta con sorna su madre en el espectáculo, su voz fue la razón de que muchos de los que están en la platea hayan nacido.

Entre quienes suman mucho al conjunto están Adam Davidson, cuya silueta y línea como Gene Kelly rozan la perfección, y Melissa Nettleford, que resulta una compañera de barra reconfortante como Billie Holiday cuando canta a dúo con un Frank en horas bajas One More For The Road. Además, Ana Villafañe roba corazones como Ava Gardner, Jenna Russell roba escenas sin esfuerzo como la deslenguada mamá Dolly Sinatra, y Phoebe Panaretos despierta simpatía como la sufrida esposa Nancy Sinatra.

Los momentos de baile guiñan a las coreografías del citado Gene Kelly en Anchors Aweigh y On The Town, a los pasos imposibles de los Nicholas Brothers y a la extensión milagrosa de Cyd Charisse. Felicity Walton aportó el factor sentimental como Little Nancy la noche que vi la función, mientras que Helen Colby como Hedda Hopper y Lee Zarrett como George Evans, el (también sufrido) agente de Frank, firmaron algunos de los mejores golpes cómicos.

Sinatra quizá no sea West Side Story, pero tienes garantizada una noche estupenda On the Town.

Sinatra en Londres

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